Un mundo sin barbarie

“Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda del revolucionario”— Ernesto Che Guevara


***Según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud) en el mundo mueren 22.000 niños menores de cinco años por día, es decir 660.000 por mes y 8.030.000 por año. Por cada minuto que pasa mueren 16 de ellos. En lo que va del corriente año y hasta ayer, han muerto 1.892.000.-

***La cruel estadística muestra que todas esas muertes derivan de enfermedades evitables y desnutrición, en definitiva de la pobreza. Malaria, difteria, dengue, chagas, paludismo, prematuridad, tuberculosis, EPOC, ataque apoplético, SIDA, entre otras.

***La aparición del COVID -19 en el mundo ha generado una reacción coordinada de todos los países, tarea conjunta de los medios de comunicación, y unificación a nivel global de medidas restrictivas, cuarentenas, cierre de fronteras, etc. y esa misma organización la ha declarado como pandemia.

*** La medición global de mortandad nos informa que hasta ayer 26 de Marzo, se ha verificado más de 500.000 infectados, casi 24.000 fallecidos y algo más de 123.000 recuperados, y se comunica a cada instante que este es un problema de toda la humanidad, y que se debe vencer al virus.

***Ante semejante panorama no cabe duda que se debe actuar en esa forma, pero es inevitable preguntarse, ante las escalofriantes cifras que dimos primero de los niños que mueren por día en el mundo, por qué no se toman iguales medidas? ¿Por qué motivo por una enfermedad sí se actúa a nivel global, y por otras no? ¿Por qué las otras muertes no son pandemia? ¿por qué la pobreza no es pandemia?

***La respuesta no admite análisis ni duda, y es que éste nuevo virus muchas veces fatal, ataca a toda la población del mundo, y no solamente a los pobres, a los hambrientos, a los excluidos, a los predestinados por el sistema económico criminal a morir.

***La clase capitalista que se jacta de ser la única viable, desnuda con esta pandemia que la viabilidad es sólo para una parte de los habitantes del mundo, y que el resto puede morirse sin que nadie se acuerde de ellos, y sin que a nadie le ataque el pánico.

***Cuando el problema va a afectar a los incluidos, a los dueños de los medios de producción, a la concentración de riqueza, a la especulación y al egoísmo materialista como sistema perverso de vida, se debe actuar; si la muerte afectará a los que no forman parte del sistema y no son consumidores, la indiferencia no es mal vista.

***Quienes hasta ayer hablaban de la inconveniencia de que los Estados intervengan, llegando al ridículo de predicar que los Estados no deberían existir (como el caso del insufrible Javier MILEI), hoy reclaman histéricos el papel fundamental de asistencia.

***El sistema imperante en el mundo de hoy, condena a gran parte de la humanidad a la pobreza, la exclusión, la falta de bienestar, y la carencia de prestaciones básicas para no morirse impunemente: agua potable, alimentación y servicios de salud.

***De pronto hemos asimilado en pocos días que nadie, absolutamente nadie puede individualmente sobrellevar un imponderable como éste, pero sin embargo antes de la pandemia éramos indiferentes a los millones de seres humanos que desde su nacimiento están condenados a perecer por otra pandemia muy superior: la falta de humanismo, la indiferencia, el egoísmo y el materialismo sin sentido.

***La cuarentena obligatoria y el encierro prolongado puede darnos tiempo a pensar cuánto menos o más humanos podremos ser cuando volvamos a la normalidad, cuánto más o menos volveremos a ser indiferentes al desequilibrio genocida de un sistema que mata a mansalva, por el sólo hecho de que todavía no nos toca a nosotros.

***Esta nueva realidad puede ser la puerta a un nuevo modelo de vida, y en vez de elegir la irresponsable condición sólo limitada a la emergencia, y volver a recuperar la increíble y autómata inconciencia de seguir siendo indiferentes, adoptar un humanismo diferente que nos incluya a todos.

***Otro mundo es posible, y en vez de ser actores tibios y mansos ante la pretensión de continuidad del modelo por unos pocos, tendremos la posibilidad cierta de crear una nueva sociedad más justa, inclusiva, distributiva, generosa y humanista.

***Una sociedad donde nunca más demos vuelta la cara ante la adversidad del otro, ante la pobreza y la miseria del otro, donde aprendamos a ver en el otro a un compañero del maravilloso viaje de la vida, sin egoísmo. Un mundo sin barbarie.

FM NOTICIAS

DANIEL TORT.

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