“Se van”

***Llegaron un día de Diciembre de 2015, y con los mismos aires de superioridad y soberbia que siempre la ha caracterizado, la oligarquía argentina increíblemente avalada por el voto de la ciudadanía, se auto denominó como el mejor equipo de los últimos cincuenta años.

***Y con el gastado mito del liberalismo económico, volvieron a aumentar sus riquezas acumuladas sobre la especulación, el latifundio, la corrupción contratista del Estado y ahora desde las posiciones de poder institucional, para repetir una historia tan conocida como triste.

***Apoyadores de todos y cada uno de los golpes militares en Argentina, desde la Sociedad Rural al igual que en 1976, colocaron a su presidente en el gobierno para asegurar sus privilegios, llegando a ser autorizados a exportar sin límites sus cosechas, llegando al extremo perverso de no tener obligación de liquidar un solo dólar.

***Se ufanaron de ser impolutos, honorables, dueños de la moral y la tolerancia, mientras blanqueaban capitales fugados en negro a paraísos fiscales con una ley hecha a su medida, y una ministra de seguridad con serios problemas de adicción, decidía la vigencia del gatillo fácil contra todo opositor.

***Y luego de cuatro años de orgía mediática devastadora, persecución judicial a ex funcionarios, y lavado de manos sobre el desastre de la economía endilgando las culpas a ignotas tormentas o cosas que pasaban en el mundo, tuvieron el descaro de proponerse para ser reelegidos.

***Y salieron a la palestra de la mano de los mismos medios hegemónicos que se habían enriquecido con gigantescas pautas de publicidad, a decir sin sonrojarse que no había que volver al pasado, porque el mundo lo veía como el fin de la Argentina.

***La intolerancia, el narcotráfico, la corrupción, el autoritarismo y la falta de libertad, eran los calificativos a sus opositores, evidenciando que hablar mal de los demás era la impotencia de no poder hablar de virtudes propias.

***El aumento de la pobreza, la escalada de la mayor inflación de los últimos veintiocho años, la deuda infinita y el desempleo de dos dígitos, cambiaron la realidad de mi Argentina, y ante la vacía frase “sí, se puede” el pueblo le respondió: no podemos más.

***La pobreza cero, el no voy a devaluar, crearemos trabajo, habrá un millón de créditos hipotecarios, los tres mil jardines de infantes, el no pago de impuesto a las ganancias, y otras tantas promesas vacías, los volvieron a poner en el lugar del que nunca debieron salir, sus oscuras miserables posiciones de riquezas mal habidas.

***Y aunque hubo que esperar cuatro interminables años, llegó el día ansiado por las grandes mayorías, y sin honra, sin éxito, en el más absoluto fracaso, con sus rostros insípidos y desencajados, se van.

***Nada mejor que cerrar esta columna con las enriquecedoras estrofas que en estos días se hicieron virales:

Se van sin ser remera, ni canción, ni poesía.
Se van ricos y más ricos de lo que vinieron.
Se van llenos de odio todavía.
Se van sordos, se van odiando, se van sin pueblo que los despida.
Se van con despedidos, con muertos, con suicidios en sus espaldas.
Se van vomitando marketing y vaciando la política.
Se van insultando a las Madres y Abuelas.
Se van cerrando fábricas y mentes.
Se van cínicos.
Se van con las manos en las espaldas, se van riendo sus triunfos mercantiles.
Se van sin cantar.
Sin llorar.
Sin sentir.
Se van dejándolo todo arrasado.
Se van a sus cuevas y a sus comodidades.
Se van sin escrúpulos.
Se van sin memoria.
Se van eructando las sobras.
Se van sin patria.
Se van sin vergüenzas.
Pero se van.

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