“Neoliberalismo o liberación”

El intento de establecer un plan de ajuste para favorecer a bancos y petroleras en Ecuador, bajo un programa del FMI y por decisión del presidente Lenín Moreno, generó primero la reacción organizada del movimiento indígena y el apoyo después de la oposición política y de la central de trabajadores.

Para poder sortear esa empresa frustrada por la cerrada negativa de la población, el primer mandatario intentó llegar a un acuerdo, pero ya era tarde para lágrimas en ese País.

El clima destituyente es cada vez más fuerte. La conciencia de clase de los trabajadores Ecuatorianos no perdonará la traición, y no aceptará un retorno al neoliberalismo. La consigna del Departamento de Estado norteamericano ha sido invocar que detrás de este movimiento no está el pueblo, sino el llamado dictador Rafael Correa y –cuando no- Nicolás Maduro.

En Chile el presidente Sebastián Piñera, luego de profundizar durante su mandato las privatizaciones masivas, el ajuste estructural y los aumentos de tarifas, enfrenta un levantamiento popular de grandes dimensiones, y luego de pedir perdón, ensayó un programa de seis puntos que fueron rechazados por insuficientes.

La consigna que recorre todo el País trasandino es uniforme e inamovible, el pueblo de Chile no tolera más el programa neoliberal impuesto, que era presentado hasta hace muy poco como el modelo de América, donde una minoría ínfima concentra la mayoría del PBI y la gran mayoría de trabajadores subsiste con salarios mínimos. El copete que dio la vuelta al mundo fue: “No es por treinta pesos. Es por treinta años”.

El cántico de la prensa hegemónica arrodillada a los pies de la CNN estadounidense, es que se enfrenta un enemigo poderoso, y que habría personal de inteligencia del Sebin venezolano. Otra vez el discurso es que estos sucesos no son una reacción antiliberal, sino la injerencia del todopoderoso Maduro.

El Estado Plurinacional de Bolivia presidida exitosamente por Evo Morales Ayma, acaba de dar otra lección de evolución social, otorgando otro mandato más en primera vuelta a su mandatario, y con una consigna absolutamente clara y definida: nunca más neoliberalismo.

El proceso eleccionario que acaba de finalizar ha computado el 100% de las mesas de votación, y la frustración del esquema liberal de ballotage se ha visto frustrado, lo que ha generado la ya conocida campaña dirigida desde EE UU para invocar fraude, injerencia Cubana y Venezolana, y curiosamente no se pide anular las elecciones, que es lo que correspondería si hubiera habido realmente acciones fraudulentas, sino que por el contrario, sólo quieren segunda vuelta. Toda una incongruencia.

Uruguay por su parte lleva adelante elecciones nacionales, y otra vez el Frente Amplio se presenta como favorito, con una orientación muy clara de rechazo al neoliberalismo, y con una trayectoria de tres mandatos seguidos.

La convulsionada República Bolivariana de Venezuela presidida por Nicolás Maduro, que se debate hace largo tiempo entre dificultades de bloqueo económico, embargo de bienes, boicot comercial y atentados masivos provocados por infiltrados del departamento de estado de EE UU, a pesar de todos sus problemas y divergencias, tiene clara la consigna de no volver al neoliberalismo.

En Argentina el pasado 11 de agosto mediante las denominadas elecciones PASO, se dio un mensaje absolutamente claro de que ya no se tolera más neoliberalismo, y sobre el comicio del 27 de octubre venidero -que asusta al oficialismo- ya se ha adelantado desde el mismo que habrá fraude, en una increíble puesta en escena llorona de una derrota anticipada.

La similitud de argumentos desde el centro del poder económico, que en connivencia con las oligarquías de cada País temen perder privilegios, es exactamente igual: dictadura, fraude, ignotos enemigos poderosos, comunistas, brisas bolivarianas, foro de San Pablo, Cuba, Maduro, Lula, la corrupción, flexibilización laboral, competitividad, enemigos internos, etc.

El ciclo de la verdad que se ha comenzado a imponer en América Latina, deberá con inteligencia y astucia, ser aprovechado por las generaciones actuales para no volver a creer nunca más en los cantos de sirena de los defensores del mercado, y avanzando por sobre la podredumbre neoliberal, volver a sentar las bases de la justicia social.

Argentina tendrá a la brevedad la posibilidad cierta de unirse a los vientos de cambio, y más temprano que tarde los ruines personeros de la extranjería, deberán rendir cuentas. Ya no hay lugar para aventuras foráneas, es tiempo de cambio, es tiempo de liberación.

Esta entrada fue publicada en General y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *